martes, 26 de febrero de 2013

Compendio de pasiones doblemente ilustradas

Tras otra de mis acostumbradas ausencias estivales, de pretender homenajear rostros angélicos con burdos trazos, de aspirar torpemente a reflejar la inasequible y bronceada esencia de los oficinistas en su época de reposo y meditación, de perseguir con líneas fatuas sus inquietudes metafísicas y su amor por lo simple y lo profundo. Tras ofrecer humildemente al público considerado y reflexivo que caracteriza nuestro turismo interno, con su gusto refinado y su exquisita curiosidad, un rudimentario intento de arte que en su generosidad y condescendencia sabrán apreciar. Es decir, tras otro verano de ordeñar descaradamente mi sustento del pletórico seno de lo más elevado y selecto de nuestra sociedad (el que se puede permitir vacaciones), regreso a casa, para encontrarme con esta obra terminada, que estoy seguro que las señoras de familia que vigilaban sus pequeñas "tabulas rasas" en la puerta de Sacoa y los adolescentes de cuarenta años que bailaban reguetón a todo volumen en cualquier lugar verde que declinara su paz en su favor sabrán apreciar su contenido...


Sí, señor. Después de una larga espera por fin ve la luz la primera edición del libro de Sergio Pesce (un muy particular poeta y gran amigo), ilustrado por Un Servidor. "Marginalidades" es un libro que bien podría verse como un álbum en donde dialogan los descarnados poemas de Sergio, como trazas de cuerpos destrozados que trataramos  en vano de reconstruir o aprehender mientras ante nuestros ojos estupefactos un misterioso impulso de vida reorganizara como en una broma fatal los nervios y tendones, el orgánico fluir de la crónica diaria y las pesadillas inenarrables, con el intento de respuesta (¿que tal vez culmine en una multiplicación de interrogantes?) que ofrecen mis ilustraciones, a las que tendré la precaución o la deferencia de no intentar describir. Prefiero ofrecerles una pequeña muestra...

"Pupilas"

"Los Brazos"

Se trata en suma de un libro conjunto que consta de 21 poemas con voz propia y 21 ilustraciones que les mendigan sentido, e inevitablemente construyen un discurso aparte, otra forma de narrar los hechos.
Los interesados en hacerse partícipes de este experimento pueden comunicarse conmigo y les informaré como hacerse de un ejemplar y así convertirse en la tercera voz de esta conversación, en el invitado que esperábamos para iniciar el festín.