jueves, 4 de noviembre de 2010

Acerca de las máscaras.../ About Masques...

Los actores que interpretaban a los personajes de la Comedia Dell´Arte elegían sólo uno para encarnar a los largo de toda su vida. ¿Si tuviésemos que elegir sólo un personaje en la nuestra, una y sólo una máscara, qué tan duro sería definir la nuestra? ¿Preferiríamos ser el aniñado, tramposo, apaleado y hambriento; el cínico; el engreído y embustero, ansioso de nunca tener que hacer honor a su fama; el tacaño libidinoso, víctima del ingenio ajeno? Suena como una elección difícil. Pero mucho más simple seguro si lo supiésemos digno de aplausos o fama, y, por supuesto, exento de reproches y juicios, que éstos sólo aportan al interés de la función y, cuando llegan, lo hacen con un sonido sofocado como sólo las máscaras saben dar a las palabras...

Arlecchino

Brighella

Columbina

 Capitán Matamoros

 Pantalone

 Pedrolino

jueves, 22 de julio de 2010

"El Cínico"/ "The Cinic" (Selfportrait)



Hola. He vuelto para desmentir la muerte de este blog, que si bien deposité sobre la piedra, como hizo Abraham con su hijo, del mismo modo que éste perdoné sobre la hora; aunque no pueda atribuir esto a ninguna intervención divina, sino a una proyección utilitarista (como si Abraham hubiese notado a último momento que Isaac le sería más útil a largo plazo que el carnero que ofreció en su lugar). Fiel a esta idea me permito usarlo hoy para mostrarles este retrato de cierto personaje que espero tendrán a bien no reconocer -baste con decirles que el título que se deslizó a mi boca antes de verlo terminado fue "El Cínico"-, y contarles que fue realizado expresamente para un concurso de retrato y figura humana que sería la primer actividad de un grupo supuestamente independiente en la ciudad de Gualeguaychú (tan independiente que hasta se vale de esta palabra en su nombre) pero que llegado el momento de confirmar la sala donde se realizaría la muestra reveló que se realizaría en nuestra gran mentada casa de la cultura, lo que me disuadió de inmediato de participar. Ojo, no es esto fruto de una tendencia anti-institucional gratuita de mi parte, es un pedido de coherencia, sumado al hecho de que el impulso de una actividad independente y la apertura de un espacio no oficial puede ser el mayor atractivo (sino el único para artistas que no sean impulsados por una irrefrenable necesidad social o psicológica) de un salón que cobra 30 pesos por participar y ofrece 300 de 1º premio. Y no piensen que me ensaño tampoco con nuestra querida casa de cultura que, en las gestiones que me ha tocado ver, se ha caracterizado por su buena disposición para, de forma intencional o por reflejo inconsciente, enseñarnos el camino (a la puerta, claro está; pero nadie dirá que es motivo de queja cuando ya lo ha tomado) con la misma mano que te apoyan en el hombro para posar para una foto en un evento público. Pero volviendo al caso actual: Estaba realmente indignado en estos días, y hasta había recordado cierta frase supuestamente cómica de nuestro gran exiliado Fray Mocho, que decía que Gualeguaychú le recordaba a un estornudo. Siempre desestimé al autor por esta frase, creyendo que era un facilismo fonético indigno de ser transcripto, pero ahora venía a mí como una idea recurrente el hecho de que había un significado en esta trivialidad, uno lapidario, al menos para mi comprensión, repitiéndome por lo bajo: "Gualeguaychú, en lo que arte y cultura se refiere, me recuerda un estornudo: repetirlo es señal de enfermedad"...


Pero no se preocupen. Ya vuelvo a estar entre los cuerdos, esas amables personas que naturalizan la incoherencia y se dejan comer los intestinos por los gusanos de las palabras que se les pudren detrás de la lengua. Ya estoy bien otra vez. Fue una fisura de mi entendimiento, nada más, y no merece mayor importancia. Pero... me pregunto aún ¿cuál será la causa? ¿Serán los casi 300 km que me separan de allí mientras escribo esto (no es tanto tampoco), será que he asumido al fin el peso de mis decepciones y he dejado de cargarlas en mis víctimas ocasionales, será que hoy tengo tantas ganas de vivir que no puedo gastar mi tiempo en contar muertos a mi alrededor...? No. Seguro que no. Ha de ser que me he vuelto al fin el cínico que acababa de pintar. Gracias.