La imagen está basada en la personificación de "The Sin" (traducido a menudo lúcidamente como "La Culpa"), personaje del poema el "Paraíso Perdido" de John Milton.
Blog de Carlos Dearmas o la búsqueda de un prozac sin recetas/ The Carlos Dearmas blog or the seek of an over the counter prozac.
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domingo, 8 de julio de 2012
miércoles, 28 de marzo de 2012
Arte sacro
Los pobres artistas, que, anacrónicos y megalómanos, sueñan Renacimientos a su medida, no hallan sitio para su brocha tras los ploteados que cuelgan de las paredes de las nuevas iglesias, como burdos colgantes de acrílico penden del cuello de una quinceañera ; ni mecenas de sotana con delirios de sublimidad y claro perfil de voyeur. Si no que, fabricando a la espera de tarea o contratador semejante, un dios de entrecasa tan desmesurado que jamás conseguirían sacar por la puerta del cuchitril en que trabajan, reciben un día u otro el pedido de una imagen de culto y, temblando el pulso de paganismo y responsabilidad, extraen de sus manos un dios del Popol Vuh, de Ovidio, de Milton, de Lovecraft, como si sus dedos sucios de polvo y chicharrón rozaran con impunidad en ese acto el exquisito dobladillo del manto del Absoluto, y pudieran al otro día, descarada e indolentemente, volver a la oscura banalidad de sus tareas cotidianas.
Obatalá.
Deidad principal del panteón yoruba.
(Figura cultual en Masilla epoxi)
viernes, 4 de noviembre de 2011
Cenicero para dentista/ Dentist ashtray
Aunque se me culpe de incentivar el vicio entre sus más acérrimos enemigos, o de pervertir a cierto cándido grupo (indefenso en su poca conexión con realidad) marcha aquí el primer modelo de regalo ideal para el odontólogo, que ya tiene su dueña. Cuenta con la ausencia (tal como se lee) de un canino y un par de premolares, en cuyo estético hueco colocar el cigarro en reposo, y con un pequeño simulacro de lengua apto para ser quemado sin consecuencias morales o legales al regreso de alguna que otra ardua sesión con uno de esos tantos memorables pacientes...
jueves, 24 de septiembre de 2009
El invierno ha sido largo, podría decir que incluso para los que amamos el frío, con sus calles vacías, de chusmas refugiadas a regañadientes, y con la impagable sensación de una sopa caliente, una ginebra o una trémula mañana que se niega a abandonar las exigüas frazaditas, podríamos decir que es un placer burgués a lo Tomás de Quincey, y que incluso puede disfrutar alguien que, como él, durmiera en el piso de casas vacías de gente de moralidad dudosa; es decir, un placer de burgueses y de hombres con alma de camello.
Y, aunque no nos hallamos encontrado tan a menudo por aquí, no se podría decir que estuviese ejerciendo mi oficio de bohemio papamoscas a tiempo completo. No, señor. También me he hecho el tiempo para fraguar mi supervivencia. Y en prueba de eso he pensado traerles algunas muestras de mis emprendimientos invernales.
A falta de espacio, interés y paciencia me limito a mostrarles el artículo que tuvo el éxito más considerable de toda mi producción, a fin de que cuando lo vean portado por alguna dama, de personalidad respetable y profesionalidad reconocida, el conocimiento del canal artístico que lo concibió le impida hacer un juicio apresurado y desfavorable de su persona.
Para las y los de ojo más ambicioso, les pido disculpas por anticipado por la falta de mejor definición fotógrafica: los aproximados seis centímetros de altura del sujeto, que corona un pinche de sostener chales, y mi poca habilidad con la cámara no permitieron una visión más clara. De todos modos, no dejarán de notar que a estos caballeros les pasó el invierno por un costado, y que a sus compradoras no... No dejen de regalarle uno a sus mamás.
Buenas noches.
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