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viernes, 2 de marzo de 2012

Reflexiones de un artista venal/ Ruminations of a venal artist

Llegado marzo un sinfín de jerarquías se degrada: los emperadores del verano vuelven a su estatus de bacheros de la cotidianeidad, y la compensación entre sus osadías estivales y sus humildes genuflexiones de marzo a diciembre vuelve a equilibrar el eje terrestre; las aéreas reinas son derrocadas en un perverso complot entre los asados, la cerveza y el giro gradual del calendario (exento a partir de ahora el maya, que en el final de su vigencia nos ahorró la fiesta de despedida tan largamente prometida), regresadas al poco bucólico cultivo de la celulitis y las estrías que las atareará o atormentará la próxima primavera, cíclica condena digna de una tragedia griega; la melanina acumulada por las pieles padece bajo los uniformes la negación de un par de bellas pero escandalosas alas, y el sudor, que bruñía las formas, verdea las camisas, llena los fundillos de un sentimiento de intrusión e infunde a las figuras, ahora ensilladas, la sensualidad que emana del contenido de una heladera de supermercado chino tras un apagón de 16 horas.  Con mi bronceado gris y poco salobre, aislado del mar por la literatura y la mala crianza, he jugado al indigente en ciudades ajenas, lo que para la mayoría de nosotros es el equivalente del turismo, y, desde mi banquito de trabajo, que se solaza planeando mis calambres del futuro, he recorrido con mi lápiz tantas caras y he visto a tanta gente a los ojos que, casi aterrado, arrojo al fuego mis títulos estivales y me sumerjo gozoso en la estrecha mina (abandonada quizá por algún enano poco laborioso) de la que extraigo el derecho, más que al hambre saciada, a la avidez del aire y del recuerdo ajenos.

martes, 2 de agosto de 2011

Proyecto científico

Doctor Mertiolate

El iluminado doctor Christian Yamao encontró su realización personal en la creación de una criatura libre de los males y los prejuicios de la sociedad que le rodeaba, y quiso compartir ese placer con los alquimistas que cocinan latitas de cerveza, detenido su corazón frente a cada brillo que la llama miente sobre la superficie del infame objeto; con los magnetizadores de bar y trasnoche, que ven espíritus degradados en cada perro sarnoso de callejón; y con los cientistas fracasados, buscadores del misterio de la vida, que electrocutan orugas para acelerar las metamorfosis y lloran sobre las cenizas de la malograda belleza. Así ha llegado su invitación a este rincón y a tantos otros y los monstruos, ángeles intentados, se rozan ahora por los pasillos de su blog y no hay quien limpie sus deshechos, mientras en la conciencia del propietario se arrastra cierto arrepentimiento por la abrupta generosidad de su idea compartida...

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Christian Yamao

jueves, 22 de julio de 2010

"El Cínico"/ "The Cinic" (Selfportrait)



Hola. He vuelto para desmentir la muerte de este blog, que si bien deposité sobre la piedra, como hizo Abraham con su hijo, del mismo modo que éste perdoné sobre la hora; aunque no pueda atribuir esto a ninguna intervención divina, sino a una proyección utilitarista (como si Abraham hubiese notado a último momento que Isaac le sería más útil a largo plazo que el carnero que ofreció en su lugar). Fiel a esta idea me permito usarlo hoy para mostrarles este retrato de cierto personaje que espero tendrán a bien no reconocer -baste con decirles que el título que se deslizó a mi boca antes de verlo terminado fue "El Cínico"-, y contarles que fue realizado expresamente para un concurso de retrato y figura humana que sería la primer actividad de un grupo supuestamente independiente en la ciudad de Gualeguaychú (tan independiente que hasta se vale de esta palabra en su nombre) pero que llegado el momento de confirmar la sala donde se realizaría la muestra reveló que se realizaría en nuestra gran mentada casa de la cultura, lo que me disuadió de inmediato de participar. Ojo, no es esto fruto de una tendencia anti-institucional gratuita de mi parte, es un pedido de coherencia, sumado al hecho de que el impulso de una actividad independente y la apertura de un espacio no oficial puede ser el mayor atractivo (sino el único para artistas que no sean impulsados por una irrefrenable necesidad social o psicológica) de un salón que cobra 30 pesos por participar y ofrece 300 de 1º premio. Y no piensen que me ensaño tampoco con nuestra querida casa de cultura que, en las gestiones que me ha tocado ver, se ha caracterizado por su buena disposición para, de forma intencional o por reflejo inconsciente, enseñarnos el camino (a la puerta, claro está; pero nadie dirá que es motivo de queja cuando ya lo ha tomado) con la misma mano que te apoyan en el hombro para posar para una foto en un evento público. Pero volviendo al caso actual: Estaba realmente indignado en estos días, y hasta había recordado cierta frase supuestamente cómica de nuestro gran exiliado Fray Mocho, que decía que Gualeguaychú le recordaba a un estornudo. Siempre desestimé al autor por esta frase, creyendo que era un facilismo fonético indigno de ser transcripto, pero ahora venía a mí como una idea recurrente el hecho de que había un significado en esta trivialidad, uno lapidario, al menos para mi comprensión, repitiéndome por lo bajo: "Gualeguaychú, en lo que arte y cultura se refiere, me recuerda un estornudo: repetirlo es señal de enfermedad"...


Pero no se preocupen. Ya vuelvo a estar entre los cuerdos, esas amables personas que naturalizan la incoherencia y se dejan comer los intestinos por los gusanos de las palabras que se les pudren detrás de la lengua. Ya estoy bien otra vez. Fue una fisura de mi entendimiento, nada más, y no merece mayor importancia. Pero... me pregunto aún ¿cuál será la causa? ¿Serán los casi 300 km que me separan de allí mientras escribo esto (no es tanto tampoco), será que he asumido al fin el peso de mis decepciones y he dejado de cargarlas en mis víctimas ocasionales, será que hoy tengo tantas ganas de vivir que no puedo gastar mi tiempo en contar muertos a mi alrededor...? No. Seguro que no. Ha de ser que me he vuelto al fin el cínico que acababa de pintar. Gracias.

miércoles, 14 de enero de 2009

Instantánea...



...de un tipo que se ríe de la gente. (Si va por la feria de plaza Colón en Gualeguaychú, tenga cuidado! Por que además le va a cobrar...)

martes, 14 de octubre de 2008

Buenas noches


Y aquí me inicio en este medio tan extraño e impersonal. Sabrán ser pacientes con un principiante. Y espero que lo sean, de esa manera podré compartir con ustedes alguito de lo que considere digno de mostrar. Aquí encontrarán cada semana dibujos, historietas y alguna que otra cosilla que salga de mis manos o deje suficiente huella en mi atención. Por ahora les dejo un autorretrato porcentualmente idealizado y erróneo, y cronológicamente descalificado... Bueno, es que ha pasado un año pero parece tanto!!! Saludos...