jueves, 14 de mayo de 2009

Blasfemias

Revolviendo papeles me encontré con esta historieta (de la que sólo conserva las copias) una y otra vez hasta que me decidí a publicarlo. Es del 2007 y fue hecha especialmente para cierto concurso que tal o cual revista de historietas nacionales lanzó en ese año con la consigna de redibujar guiones del muy mentado Oesterheld (Eternauta, Sherlock Time). La verdad es que no tuve respuesta ni me preocupé siquiera en recuperar los originales, pero de todos modos la cosa está hecha; y, si bien no se puede decir que haya realizado un trabajo muy esmerado, tampoco se puede decir que un guionista que dijo alguna vez, entre otras frases poco felices, que literatura mayor es la que tiene mayor cantidad de lectores para terminar agregando que él tenía claramente más lectores que Borges, sea efectivamente alguien que merezca exageradas atenciones...


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy seguro de que Oesterheld siempre fue consciente de que la historieta nunca estuvo bien vista por la elite artístico-literaria de su època. Pero, vamos, no por nada partió la historia de la historieta argentina al medio. Si él hubiera considerado que su trabajo, o sea la historieta, era menor que otros generos del arte, como muchos dicen, su obra nunca hubiera llegado a ser lo que es. ¿Sabés la cantidad de autores de cómics que por menospreciar su trabajo y tomarlo a la ligera, se quedaron, se quedan y se siguen quedando en la nada? Si el arte se trata de conmover, yo me he conmovido por una historieta. Y pienso que llegar a tantas personas con obras dignas de ser releídas hasta nuestros tiempos, es un lujo que sólo un grande se puede dar. A parte, como él dijera en su momento, “¿con qué criterio definimos lo que es mayor o menor?”. Es decir, fulano es mejor que yo porque lee a Borges y yo historietas. Sobre Borges se sabe mucho y ha hablado mucho más, pero sobre la historieta y Oesterheld precisamente, no tanto.
¿Por qué tiene que ser la literatura de unos pocos para unos pocos? En los tiempos del Hora Cero y Frontera. Se contaban historias que estaban al alcance de cualquiera, como ya se sabe, ¿a caso eso no es lectura, a caso no es entrenter, apelar a la reflexión mediantes los textos y dibujos, transmitir emociones? A ese famoso guionista argentino le debemos un antes y un después, como dije más arriba. Creo que los historietistas argentinos tenemos que seguir prestando atención a H.G.O constantemente. Y saber que para entender lo nuevo se necesita comprender lo viejo. ¡Estemos bien atentos!
Saludos. Muy buen blog!
Emiliano y Sebastián

Carlos dijo...

Hola, Emiliano y Sebastián. Lo más lamentable para mi forma poco humilde de ver es esta costumbre argentina de armar panteones con chapa de zinc. Me arriesgo a decir que, si no se iconizara con tanta gratuidad, los mismos personajes revestidos hoy de gloria pátetica serían mucho más apreciables y queribles de lo que son. No me extiendo en opiniones por que realmente no me logro hacer amigo de la idea de tirar botellas al mar. Saludos. Me alegra que les guste lo que se ve por aquí. Si sobrevivo a la gripe porcina y vuelven los cibers habrá más que ver. Carlos

geace dijo...

Muchasa gracis, me encantó la historieta, y tu ilustración.