jueves, 6 de enero de 2011

Según la antigua cábala el 11 es el número de la docena envuelta en diario. ¿Tendremos el atrevimiento de sentirnos estafados o mantendremos la espectativa de la doble yema hasta el final?


 Hastiado de ese año ingrato y traidor, opté por el harakiri de fin de diciembre. ¿Que cómo es que escribo esto? Parece que no vinieron las Valkirias, que la parca estaba ocupada pidiendo consejo a Pancho Ibañez para resolver el estreñimiento post-navidad, o que la sabiduría japonesa resultó más sabia de lo esperado e ideó un honorable castigo más históricamente coherente, pragmáticamente justo y por tanto inofensivo (como una catarsis de confesionario o una sesión de psicoanálisis para señoras de la alta sociedad). O más bien pudiera ser que le he errado. Bueno, nunca está de más una frustración de último momento!
El hecho es que tras este hecho infinitamente trascendente me he dedicado a la mundana tarea de la pintura de un mural en el frente de la casa de teatro que Nuestra Sonia Luján (leáse "Sonia" o "Soña" pero no "Señora del". Ah, y para lo que no la conozcan, es la niña de la bicicleta) abrirá hoy, mañana, o dentro de dos días en la zona del puerto de la plumífera ciudad de Gualeguaychú. Así que estén atentos los veraneantes y merodeantes de la zona, cuando esas puertas se abran, teatro, música y ferias de arte le pondrán otro colorcito al verano ribereño...











2 comentarios:

Sabina dijo...

Qué hermoso que quedó!
Felicitaciones a vos y a Sonia todo el éxito en este emprendimiento.
Por allí andaré.

Carlos, que el 2011 se deje de joder con las traiciones y las ingratitudes.

catoy dijo...

Deben estar buenas las pinturas de la puerta de "San Benito" ¡QUÉ NOMBRE PARA UN CABARUTE!, voy a ir a mirarlas