Blog de Carlos Dearmas o la búsqueda de un prozac sin recetas/ The Carlos Dearmas blog or the seek of an over the counter prozac.
lunes, 6 de noviembre de 2017
Lo Negro. Historieta por entregas...
Hace poco comencé este cómic, del que voy haciendo y publicando de a una página por semana en mi fanpage. Procuraré ir publicándolas por acá, que conservo mucho cariño por un medio como blogger, aunque haya caído en desuso para todos aquellos que, como yo, se sienten superados por la idea de tener que actualizar más de uno de los productos de la red...
miércoles, 14 de junio de 2017
Página de ningún cómic
Hace algo así como un mes, di una charla sobre cómics en el marco de una feria en Bogotá. Una de las partes de la charla constaba de la diagramación de una página de cómic en vivo, con temática y situación sugeridas por el público, a fin de ilustrar un poco sobre los procesos de creación. De ese ejercicio salió un boceto, que guardé para cuando tuviera tiempo y al que por fin hace unos días pude dedicarme a convertir en una página hecha y derecha. Esto fue lo que salió. No es parte de ninguna historia, ni pasará de aquí, pero creo que tiene su encanto.
domingo, 26 de marzo de 2017
miércoles, 14 de diciembre de 2016
viernes, 29 de abril de 2016
Sobre el Mohán y otras criaturas siniestras
En aquel tiempo,
cuando todavía temíamos a la naturaleza por sobre todo lo demás, cuando nos
sentíamos tan impregnados de ella que nos llenaba de miedo e incertidumbre la
idea de vernos desamparados de la seguridad de nuestra manada, no fueron pocos
los horrores que soñamos. Vimos nuestro propio rostro distorsionado por la soledad,
vimos nuestras manos, libres de las miradas de nuestros vecinos, libres para el
crimen, y, para no enloquecer, pusimos a aquel reflejo un nombre distinto del
nuestro, una identidad aparte que nos absolvía. Un nombre que enseñamos a temer
a los niños, que asignamos al autor de nuestros excesos más infames, que
atribuimos a un ser tan monstruoso e inhumano, con tan fantásticos atributos
que jamás podría ser identificado con nosotros. Así la criatura cobró
autonomía, envuelto en la impunidad de la que lo investimos, y aterrorizó, y
violó, y mató, y bebió la sangre de nuestros niños. De modo que crecimos y
contamos la historia a nuestros hijos y a nuestros nietos, que cubrieron de su
sombra sus propios horrores y vergüenzas. Pero ocurrió que un día, la impunidad
nos embriagó, o caducó la mentira, o mermaron los rincones oscuros y amables
para el crimen. Entonces, el nombre de la bestia se volvió anécdota, tradición,
literatura: Ya no bastaba para nominar los horrores, ya no nos eximía, sólo nos
quedaba comenzar a culparnos unos a otros. Y así fue, finalmente, cómo el más
débil, el más molesto, ocupó para siempre el lugar de los monstruos...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)













