Blog de Carlos Dearmas o la búsqueda de un prozac sin recetas/ The Carlos Dearmas blog or the seek of an over the counter prozac.
martes, 8 de diciembre de 2015
lunes, 24 de agosto de 2015
Cuatro intelectuales
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viernes, 14 de agosto de 2015
Valentina
La exquisita muchacha de Crepax, amante del arte y del erotismo sofisticado, espera, copa en mano, por una propuesta digna de ella...
viernes, 31 de julio de 2015
viernes, 22 de mayo de 2015
lunes, 6 de abril de 2015
De pequeños príncipes alegremente domesticados...
Cuando, hace poco, se cumplieron los 70 años de la muerte de Saint Exupéry, ciertos oportunistas indeseables acudieron corriendo a apropiarse de su obra, algunos de las formas más chabacanas y vulgares que uno pudiera llegar a imaginar. En medio de un sinnúmero de expresiones de indignación y descontento, un grupo de ilustradores se dio cuenta que esa fecha, además de posibilitar la chapucería y el oportunismo, daba la chance de oponérseles a través de un contenido elaborado con respeto y calidad. De modo que se dedicaron a convocar ilustradores que estuvieran dispuestos a colaborar desinteresadamente en un proyecto que pusiera a "El Principito" al alcance de todo aquel que tuviera acceso a las redes y en una versión que se caracterizara más por ser un tributo a la obra, que un fruto del interés editorial.
Así, junto a más de cien ilustradores latinoamericanos, fui invitado a participar del proyecto, llamado Invisible a Los Ojos, el cual pueden encontrar en Facebook con facilidad.
Los capítulos se sortearon y, para grata sorpresa, me tocó en suerte ilustrar el capítulo 21 que, además de ser el favorito de muchos, resulta que fue, durante muchos años el único que había leído.
Y es que, más allá de mi temprano gusto por la lectura, en casa teníamos unos pocos libros, entre los que se contaban algunos pertenecientes aquellas antiguas ediciones escolares, que recopilaban relatos y extractos de obras variadas de la literatura infantil y juvenil. Entre estos se hallaba uno en particular, cuyo nombre se me ha borrado, pero que recuerdo que estaba forrado con un papel de un color crudo amarronado, tan poco apropiado para un contenido que debía interesar a los niños, que carecía de ilustraciones, y que entre otras lecturas contenía ése y sólo ése capítulo.
Recuerdo haberlo leído infinidad de veces hasta los 8 o 9 años, cuando una mudanza abrupta dio cuenta de gran parte de mi biblioteca. Y recuerdo que al leerlo, mi poca capacidad de comprender realmente su significado se mezclaba en mí con cierta melancólica emoción de niño-zorro, de niño-principito errando en busca de un significado para la cruel simplicidad cotidiana.
Tal vez esta anécdota suene demasiado conveniente para ser creíble, demasiado amanerada y falsa, y tal vez lo sea, como lo son todas las vivencias importantes cuando tratamos vanamente de compartirlas con los demás.
Mejor quédense con la imagen resultante de este recuerdo, y olviden las palabras, que al fin y al cabo no son lo mío...
miércoles, 10 de septiembre de 2014
domingo, 13 de julio de 2014
Rubias glamorosas en autos de lujo/ Glamorous blondes in luxury cars
Penélope Glamour, al estilo de Tamara de Lempicka/ Penelope Pitstop in the Tamara de Lempicka style.
lunes, 7 de julio de 2014
De la vida de las marionetas
No. No estoy tratando al pobre Franz de mentiroso. Las historias y sus implicaciones simbólicas no son tan simplistas, no pueden serlo. Lo que hago, más bien, es ver la tragedia y la angustia del muñeco de Collodi, su rol de víctima de un mundo caprichoso y enfermo que no está preparado para enfrentar. Un niño que, como Gregorio Samsa, vive al borde de la certeza de su propia humanidad, cuestionada constantemente por quienes le rodean; que, como el Karl Rossman de "América" busca sin cesar a su figura paterna, lleno del terror y la culpa de decepcionar su bondad ideal, en medio de un montón de pillos que lo arrastran a las situaciones más angustiantes y de mujeres ambiguas, maternalmente generosas y sádicas; que, como el desventurado Joseph K, se ve obligado a transitar un sistema incomprensible, de guardias, jueces y médicos inhumanos e incoherentes. Incluso me atrevo a aventurar que quien no sepa ver la angustia del muñeco de Collodi, quien necesite de complicadas fórmulas retóricas para ver reflejada la angustia existencial, ha dejado morir irremediablemente su sensatez infantil, y tenga por seguro que jamás la recuperará.
Ah! Y un detalle más: Para aquellos que extrañen la presencia del grillo en la escena, al estilo Disney, les espera una decepción (o acaso un alivio), ya que Pinocchio, con la sabiduría que sólo un niño puede demostrar, se sirvió matar a la infortunada criatura con aires de conciencia de un zapatazo en su primera aparición.
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martes, 24 de junio de 2014
Proyecto de novela gráfica histórica en Bogotá/ Historical graphic novel proyect in Bogotá
Hola, gente. Hoy aprovecho para mostrarles un proyecto de novela gráfica que estoy desarrollando junto a Andrés Pedraza y que está a la espera de financiación para concretarse. Así que, si están en Bogotá o por aquí cerca, los invito a correr la voz, y si están lejos, a cruzar los dedos; a ver si, con un poco de ayuda de los astros (me refiero a los que salen en los billetes, claro está), conseguimos que este proyecto se haga realidad.
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